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A mi amor de toda la vida.

Te escribo con Joe Purdy de fondo, espero que no te moleste no estar escuchando lo que realmente a ti te gusta. Pensé que un par de canciones para mí misma no me matarían (ni a ti tampoco).
Era todo lo que a ti no te gustaba, lluvia cuando amabas el sol; frío cuando extrañabas el calor; sensaciones agridulces cuando necesitabas dulzura. Y no iba a permitir que desperdiciaras ni un segundo más conmigo, porque no te satisfacía. Pero tú a mí tampoco.
Eras café cuando necesitaba té, y una película aburrida de esas que ves por la tarde para quedarte dormido. Y yo necesitaba una película al más puro estilo Disney. Necesitaba a un hombre que me salvara de situaciones sin pies ni cabeza. Que me amara pese a todas las cosas, y que me despertara de sueños profundos con besos dulces.
Soy esa chica que pide pizzas sólo con queso y que le encanta caminar descalza por suelos congelados en cualquier época del año. La que le gusta quedarse mirando cómo cae la lluvia mientras escucha música a todo volumen. La que duerme abrazada a la almohada y sonríe cuando necesita llorar.
No sé cómo te hice la putada de dormir en mi misma cama, y no sé cómo me la hice a mí, sustituyendo a mi almohada por ti.
Pero aún así, mi piso entero olía a tu colonia y no sabes cuánto me gustaba. Y adoraba cuando me mordías la nariz mientras dormía sólo para sacarme una sonrisa. O cuando enredabas tus dedos en mi pelo para hacer que me quedase dormida.
Y es que, joder, te quiero.
A pesar de que seas el cielo en mi infierno.
A pesar de que seas mi perdición.
Te quiero.

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